Enero 17, 2018

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Herberth Canastuj

Herberth Canastuj

Nutricionista. MSc. En Alimetación y Nutrición, consultor, catedrático universitario y apasionado por la nutrición. Orgulloso de su tierra Quetzaltenango. Trabajá por una Guatemala mejor. Herberth.canastuj@gmail.com

 Recientemente la Asociación de Investigación y Estudios Sociales (ASIES) presentado en la ciudad de Guatemala el Informe Final de la “Revisión Estratégica de la Situación de Seguridad Alimentaria y Nutricional en Guatemala, con Énfasis en Desnutrición Crónica y sus Determinantes”.  Dejando como conclusiones el aumento de la pobreza producto de elevada desigualdad y crecimiento  económico insuficiente, lenta reducción de la desnutrición crónica con 0.37 anual.

 

Guatemala alcanzará en 90 años la tasa actual de El Salvador y en 63 la de Honduras. El informe demuestra una vez más que la problemática de Inseguridad Alimentaria y Nutricional que sigue afectando a miles de familias a nivel nacional teniendo como consecuencia la alta prevalencia de desnutrición crónica, problema que se viene acarreando desde 1965 según la Encuesta Regional del Instituto de Nutrición de Centroamérica y Panamá de ese año la tasa de desnutrición crónica en menores de 5 años en el país era de 63.5% y  en la última Encuesta Nacional de Salud Materno Infantil ENSMI del 2015 los datos el muestran un 46.5 por ciento de los menores que sufren de desnutrición crónica.

 

En 50 años, el país redujo casi el 27% de desnutrición crónica con esta tendencia al país le tomará 125 años erradicar la desnutrición crónica, según los cálculos de quienes presentaron el informe.

No cabe duda que ¡Algo estamos haciendo mal!.

 

La desigualdad y debilidad de la institucionalidad pública sigue siendo el talón de Aquiles. Las poblaciones más vulnerables se encuentran en el norte, suroccidente y noroccidente del país, esto esta relacionado a lugar de residencia rural, con identificación étnica indígena y nivel deducativo.

 

Inversión con fondos del erario nacional y de la cooperación internacional ha existido.  Las preguntas a las que se les debe de dar respuesta son: ¿Han sido utilizado los recursos adecuadamente con las poblaciones vulnerables? ¿El Estado  cumple con las políticas públicas a favor de la nutrición?.   Estrategias basadas en evidencia costo-efectivas para erradicar la desnutrición como la ventana de los 1000 dias, han sido eficaces en otros países latinoamericanos puesto que se enfocan en el período donde se puede prevenir y erradicar la desnutrición crónica, iniciando desde el embarazo y los primeros dos años de vida del niño/a.  Se implementan actualmente en Guatemala y se debe de demandar el cumplimiento de estas acciones.

 

Es importante tomar en cuenta que la desnutrición crónica tiene una estrecha relación con la malnutrición en la edad adulta como consecuencia enfermedades crónicas no transmisibles, obesidad, diabetes, hipertensión. Así que si no hacemos algo para las futuras generaciones tendremos serias consecuencias en la salud del pais. 

La alimentación de la mujer embarazada representa un aspecto primordial en la prevención de la desnutrición crónica infantil. Una nutrición adecuada debe de iniciar antes del embarazo dado que esto asegura un crecimiento fetal óptimo  y disminuye factores que pueden representar riesgo en la madre y al niño.  La malnutrición que incluye desnutrición u obesidad en la mujer gestante, puede tener como consecuencia retardo del crecimiento intrauterino, bajo peso al nacer y abortos.

 

El peso del feto aumenta a lo largo de la gestación cerca del 90% de dicha ganancia ocurre en las ultimas 20 semanas. El ritmo metabólico de la madre aumenta en 60% en la ultima mitad del embarazo. (Erdman Jr, J, Macdonal, I, & Zeisel, S. 2014).

 

Según lo anterior indica que las necesidades nutricionales de una mujer embarazada deben de aumentar de forma significativa, sin embargo se debe de asegurar una adecuada alimentación, ya que no solo se trata de comer más o comer por dos como comúnmente se mal interpreta.  Lo importante es que la alimentación sea de buena calidad, lo cual no implica comprar necesariamente alimentos caros, sino mas bien aprovechar los recursos disponibles y combinar la mayor cantidad de grupos de alimentos. La actividad física es otro aspecto que no debe perderse de vista por su relevancia para disminuir complicaciones al momento del parto.

 

La pregunta frecuente es ¿Cuánto peso debo de ganar durante mi embarazo? Las mujeres obesas deberían de ganar relativamente poco peso para tener niño con peso normal. Por ese motivo y para minimizar la retención excesiva de peso posparto se recomienda que no ganen mucho menos peso pero al menos de 11 a 20 libras en todo el embarazo.  Las mujeres con sobrepeso de 15 a 25 libras, las mujeres de peso normal de 25 a 35 libras y las mujeres con bajo peso de 28 a 40 libras.

 

Estas recomendaciones son valores recomendados de manera general, sin embrago lo más recomendado es realizar un monitoreo periódico con un profesional de salud desde el inicio del período de gestación.

 

Es indispensable que las mujeres inicien su embarazo con peso normal como sea posible pues el sobrepeso y la obesidad incrementan el riesgo de diabetes gestacional y de preeclampsia (hipertensión durante el embarazo).  No debemos dejar pasar que independientemente del estado nutricional de la madre es necesario suplementarse con micronutrientes especialmente ácido fólico y hierro.

 

Por ello la importancia de los controles prenatales con su medico y nutricionista de confianza.