Enero 18, 2018

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Guatemala, dos años después

By Abril 26, 2017 0

15 de abril de 2,015. El destino político de Guatemala ya estaba definido.

 

Manuel Baldizón sería el próximo presidente de la República; pues había constituido y solidificado un partido político a lo largo de una desmedida y onerosa campaña proselitista de casi seis años de duración; pasándose por el arco del triunfo; con total descaro y arrogancia, toda normativa contenida en la Ley Electoral y de Partidos Políticos; retando de ésta forma a un Tribunal Supremo Electoral sumiso y callado ante las reiteradas violaciones del Estatuto Electoral.

 

Por otro lado, Alejandro Sinibaldi sería el ungido del Partido Patriota; institución que con toda la desfacha y cara dura derrochó millones de quetzales en la presentación de su presidenciable. Con fondos estatales hicieron alarde de poderío y prepotencia. La algarabía no se hizo esperar; con bailes, fanfarrias, bombos y platillos; apadrinaron al prodigioso (ex) Ministro de Comunicaciones, vendiéndolo como la joven promesa para dirigir los rumbos de la Nación. Y además de todo; “fisiquín” el patojo. Toda una ganga.

 

El ex presidente guatemalteco y ex convicto Alfonso Portillo encabezaba la oferta de aspirantes a diputados a Listado Nacional por el Partido Todos; como estrategia para ganar adeptos; esos mismos que no tienen memoria o que se dejaron llevar por la buena prensa que los líderes y caciques que se beneficiaron en alguna medida con sus políticas sociales  le hicieron en las comunidades. Todo un Robin Hood moderno. Casto y puro; fue recibido como héroe nacional al arribar al país luego de cumplir su condena en Estados Unidos por delitos de lavado de dinero en los bancos del sistema de ese país.

 

Con total descaro; el binomio presidencial representado por Otto Pérez Molina y Roxana Baldetti; presumían una vida bastante cómoda y lujosa; desde la fundación del Partido Patriota; el del puño cerrado, la mano y la cara dura; se plantearon el objetivo de saquear sistemáticamente las arcas del Estado; con tácticas maquilladas de buenas intenciones y una red de inescrupulosos e inconscientes rémoras y sanguijuelas allegadas a ellos y notables dentro del partido; cooptaron en su mayoría, las instituciones aduaneras, a fin de cometer ilícitos que les favorecieran en el engrosamiento de sus bolsillos y la satisfacción de sus más aberrantes aspiraciones y ambiciones.

 

Todo un paraíso de impunidad. Vaya si no.

 

Por otro lado; los favorecía la complicidad y silencio de una sociedad tradicionalmente fría y apática; esa misma que pide cambios a gritos pero que no está dispuesta a mover un solo dedo para conseguirlos. Esa sociedad indolente y maniatada. Esa sociedad bonachona y campechana; que viendo cómo saqueaban el Estado en sus narices; prefirió la comodidad de su zona de confort; esa que paraliza; que estanca; dolorosa como la propia muerte.

 

Ahí estábamos nosotros. Poniendo la otra mejía para seguir recibiendo palo. Dispuestos a seguir dejando que nos escupieran la desfacha en la propia cara. Total, así ha sido siempre y ni modo, así tendrá que ser; por los siglos de los siglos.

 

Pero de pronto; el jueves 16 de abril de ese año todo cambió.

 

Una suerte de paladín de la justicia relataba ante los medios de comunicación; pero no los autodenominados nacionales; cómo una red de corrupción fue creada metódicamente; con toda la intención de seguir viéndonos la cara y robarnos lo que su ambición les permitiera. Recuerdo que nunca había sentido tanto asco por mi país como en ese momento. Lloré. Juro que lloré de rabia, de impotencia, de desencanto, de frustración, de vergüenza.

 

Días más tarde, ya casi sin ganas de ingresar a mis redes sociales para no seguir viendo más noticias sobre el tema; recibí una invitación para asistir a una manifestación el día 25 en la ciudad capital. Sin dudarlo pulsé el botón para asistir y veo que muchos amigos habían hecho lo mismo. De pronto alguien sugirió que habría que replicar la iniciativa en Xela y muchos la apoyamos. Un par de minutos después; el evento había sido creado. La consigna era exigir la renuncia de la hasta ese entonces implicada en el caso, la vicepresidente Roxana Baldetti bajo la etiqueta #RenunciaYa.

 

Inmediatamente se comenzó a viralizar y ya no había marcha atrás. Contacté a algunas personas que habían estado en la formulación de la idea y quedamos en tomarnos un café para organizar la actividad; pues nadie tenía experiencia en ese tipo de organización. En 30 años, los guatemaltecos no habíamos tenido la oportunidad y obligación histórica de participar en movimientos de ésta naturaleza. No teníamos nada planeado, ni siquiera la experiencia en movimientos sociales.

 

Llegó el gran día. Y bajo las más estrictas recomendaciones de nuestras familias de no exponernos, de ser mesurados y poco arriesgados ya que nos podría pasar lo que a fulano o mengano durante el conflicto armado interno. No necesitamos más mártires, fue la frase que mi mamá me dijo por teléfono cuando conversamos la mañana del #25A.

 

Todo lo demás es historia.

 

Muchos argumentan que no sirvió de mucho. Otros tachan esas iniciativas específicamente de haber sido financiadas por organismos internacionales o sectores poderosos del país. Nada más alejado de la realidad; al menos en los movimientos en Quetzaltenango; dónde puedo dar  fe al estar involucrado en los inicios y las fechas trascendentales durante los cinco meses de protestas.

 

¿Algo cambió? Yo creo que sí. Cambiamos nosotros. Despertamos de un letargo transgeneracional heredado de nuestros antecesores. Baldizón se retiró de la política. Sinibaldi se encuentra prófugo de la justicia junto a muchos funcionarios de alto rango; Portillo no volverá a participar jamás en política; Pérez Molina y Baldetti pasaron a la historia por haber sido los precursores del despertar ciudadano; ese que ahora ya no le darán atol con el dedo; ese que de ahora en adelante castigará a los mediocres, corruptos e incapaces al no volver a darles el voto. Eso ya es un buen inicio.

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Alejandro Maldonado

Director de Marketing del Diario de los Altos. Modelo 79; entrepreneur, amante del marketing, del café guatemalteco, del vino tinto, de las guapas mujeres y de la marimba. Cree en la libertad y la defiende sabiendo que puede perderla en el intento. amaldonados@diariodeloslatos.com