Enero 18, 2018

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De cómo un trabajo adquiere su género, y también menos autoridad si es femenino

By Julio 28, 2017 0

¿Por qué consideramos algunas ocupaciones "masculinas" y otras "femeninas"? Una nueva investigación arroja luz sobre cómo asignar empleos de esta forma nos afecta a todos, incluidos los hombres. 

 

La investigación y las historias de los medios abundan con ejemplos de cómo los estereotipos de género juegan en contra de mujeres que podrían ser líderes. Es menos probable que una mujer gerente sea tomada en serio por las personas que trabajan para ella. Cuando los hombres dirigen a los demás, a menudo se asume que son asertivos y competentes. Pero cuando las mujeres dirigen a los demás, a menudo no les gusta y se les llama abrasivas o mandonas.

 

Un nuevo estudio de la Universidad de California pone un giro en esta narrativa común. Y concluye que el sesgo de género no sólo actúa en contra de las mujeres, sino que también puede afectar a los hombres. ¿La razón? Hasta cierto punto muy lógica, es que no sólo se está estereotipando a hombres y mujeres, también se están estereotipando trabajos y profesiones.

 

Muchos empleos en la economía son estereotipados en función del género. La lucha contra los incendios es pensada como un trabajo específico para el hombre, mientras que la enfermería “es un trabajo de mujeres”. Estudios previos han demostrado que estos estereotipos, que conforman nuestras expectativas sobre si un hombre o una mujer es un mejor "ajuste" para un trabajo determinado, son poderosos porque pueden sesgar toda una serie de resultados de empleo.

 

Por ejemplo, influyen en las posibilidades de que un hombre o una mujer apliquen para el trabajo en cuestión, en que puedan ser contratados, en el pago, e incluso en las evaluaciones de rendimiento que determinan los ascensos.Cuando los estereotipos de género se apegan a un trabajo, esto sesga la autoridad que las personas atribuyen al hombre o a la mujer que pasa a trabajar en esa posición. De esta manera, los hombres experimentan prejuicios negativos al trabajar en posiciones que otros asocian con las mujeres.

 

Los resultados demuestran que, cuando los hombres se desempeñan en un trabajo gerencial que las personas asocian con un hombre y los estereotipos masculinos, son capaces de ejercer una cantidad sustancial de autoridad sobre los clientes. Pero cuando el mismo trabajo directivo está asociado con una mujer, los hombres que trabajan en esa posición son vistos como fuentes de autoridad significativamente menos legítimas.

 

En otras palabras, el estudio sugiere que estereotipar un trabajo como "trabajo de mujeres"  o como un “trabajo de hombres”, o el aplicar  sesgos sociales similares nos perjudican a todos. Idealmente, deberíamos trabajar en un mundo donde realizamos la labor que mejor se adapta a nuestras habilidades y donde un individuo en una posición de autoridad recibe el mismo respeto, independientemente del género.

 

Si todos podemos apoyar tanto a los hombres como a las mujeres que trabajan en roles atípicos de género, quizá y sólo quizá, podamos superar la base de estereotipos de género arbitrarios y pasados de moda.

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Armando Diéguez

Armando Diéguez, guatemalteco, periodista por elección, incondicionalmente apasionado por la ciencia, el cine, la literatura, el medio ambiente y la realidad global. Formado en Ciencia Política y en Lengua y Literatura. Con experiencia en redacción y análisis durante los últimos dos años. Colabora con el diario digital español MUNDIARIO donde coordina el área de Economía y funge como analista de economía y política.