Enero 18, 2018

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En un mundo injusto, seamos justos

By Agosto 09, 2017 0

Todos queremos tener una vida perfecta o al menos eso creemos tener, una vida de completa felicidad, armonía y con mucho amor. Todo lo vemos bonito, color de rosa, hasta que sucede una tragedia y se preguntan ¿por qué me pasa esto a mí? al punto de decir ¡qué injusta es la vida! ¡Vaya! si no es injusta la vida en este planeta.

 

Año con año el mundo se va degradando con tanta maldad, las personas cada vez se vuelven más frías, malas e injustas; considero que es a consecuencia de cosas que les ha pasado, experiencias terribles vividas que llegan a tener un cambio radical y pasan de ser una persona tranquila, armoniosa y pacifica a una persona que te amenaza y te hiere de forma verbal.

 

Por suerte, existen también personas buenas y generosas que quieren hacer algo por el mundo, personas justas que saben que es lo bueno y lo malo y que no tratan de perjudicar al prójimo, sino al contrario, tratan de ayudarlo. Si en tu círculo de amistades tienes a una de esas personas, valórala mucho porque ya quedan pocos. Nada mejor que estar rodeado de personas que influyan sobre ti positivamente.

 

El punto de todo esto es que cuando nuestra vida parecía ser “perfecta” y nos ocurre una tragedia, por ejemplo, la muerte o enfermedad de algún ser muy querido, todo cambia. Empezamos a ver todo injustamente y a culpar a Dios de todo, nos cegamos y solo pensamos en nosotros sin ponernos a ver a nuestro alrededor. Si nos pusiéramos a observar nuestro entorno encontraríamos a personas en las mismas o incluso en peores condiciones que nosotros.

 

En mi propia experiencia puedo decirles que sé lo que se siente  cuando solo tragedia tras tragedia ocurre en nuestra vida. No entraré en detalles pero pude ver la injusticia a través de lo que le pasó a mi mamá, la mujer que más amo en este mundo. Fueron tiempos difíciles, mi corazón se cerró completamente y empezaba a pensar que como a mi me pasó algo injusto, tenía que cometer injusticias porque al final terminaba diciendo la famosa frase de: quien dijo que la vida era justa.

 

Cometí un error gravísimo, no tengo que pagar con la misma moneda, o sea, el hecho que a mi me haya pasado una injusticia no quiere decir que tenga que desearle lo mismo a los demás o actuar injustamente con los demás.  Me cegué completamente por el odio, enojo y frustración. Entendí en ese momento que no todo es color rosa, que no siempre se puede tener una vida perfecta. Me ha imagino que algunos de ustedes se han de sentir identificados.

 

Para los que se sienten así, quiero decirles que, sí, la vida es muy injusta, si volteas a ver a tu alrededor todos están sufriendo de algo, ya sea económico, emocional, laboral, pero sufren. Y si de injusticias hablamos, hay tantas que no me alcanzaría este articulo para hablar de todas las que existen. Pero quiero que sepan que como dice el político alemán Willy Brandt “Permitir una injusticia significa abrir el camino a todas las que siguen”.

 

No permitas una injusticia solo porque te pasó algo que cambió tu vida, sé diferente a los demás, demuestra dando el ejemplo y no te comportes indiferente porque si te vuelves indiferente ante esto, te haces cómplice de la injusticia. No es una tarea fácil porque existe la venganza, pero no nos lleva a nada vengarnos, al contrario, nos sentiremos más miserables si llegáramos a hacer un acto de tal cobardía.

 

El mundo nos necesita, nuestra comunidad nos necesita, necesita personas que impulsen un gran cambio con actos pequeños pero que marquen la diferencia ante los demás. Quetzaltenango es tan bonito, el clima, la comida, los lugares atractivos; pero sobre todo, lo bonito de Xela es su gente. Quiero seguir creyendo que aun existen personas que son buenas, cálidas y de un corazón enorme. No cerremos los ojos, no seamos indiferentes y actuemos con justicia ante un mundo cada vez más injusto.

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Linda Cifuentes

Linda Cifuentes. Señorita Quetzaltenango 2012-2013. Siempre he sido apasionada en todo lo que hago, lo que me motiva a empujar mis límites y a destacarme profesionalmente. No temo asumir riesgos porque se que para ganar es necesario arriesgarse. Soy agradecida con todas las cosas buenas y malas que ocurren en mi vida. Sé que con éxito personal y profesional no se puede sobresalir en todo momento y que es posible fallar en mi camino al éxito. Considero el fracaso como un catalizador del cambio, lo que me conduce a potenciar la mejor versión de mi misma.