Enero 17, 2018

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Es interesante que nos cuestionemos cuanto conocemos y que tan relacionados estamos respecto a la situación educativa actual del país.

 

Si realizamos un análisis de qué han hecho los países desarrollados para llegar a los niveles donde se encuentran hasta la fecha, podemos encontrar que entre los diversos esfuerzos destaca el hecho que le apostaron a la educación y han invertido sus presupuestos en pro de ello, lo cual permite que hoy cuenten con sistemas educativos integrales y de calidad para todos sus habitantes, haciendo real el principio de “un país educado es un país con mayores índices de desarrollo humano y más productivo”.

 

Ahora nos detenemos y vemos nuestra realidad, se ha invertido lo necesario en educación, se han cumplido con lo expuesto en el Diseño de Reforma Educativa (1998:13) donde se plantea que Los Acuerdos de Paz,…puntualizan la educación como uno de los vehículos más importantes para la transmisión y desarrollo de valores y conocimientos culturales, y promover el mejoramiento de las condiciones socioeconómicas de las comunidades… Desde el establecimiento de dichos acuerdos, se evidencia la necesidad de cambio en el sistema educativo.

 

Debido a esto los miembros del Consejo Nacional de Educación, conscientes de los desafíos y la demanda educativa de calidad, asumiendo la responsabilidad que la Ley les demanda, tomaron la decisión de formular una serie de políticas educativas que den respuesta a los desafíos educativos planteados y anhelando en un futuro se conviertan en políticas de Estado que trasciendan gobiernos.

 

La educación tiene sentido cuando se visualiza con claridad hacia dónde se quiere llegar y hacia quién se dirige. Se educa para formar ciudadanos responsables que actúen con ética y justicia; emprendedores; conocen, respetan y valoran su propia cultura y las otras culturas; mantienen relaciones positivas y en nuestro caso, se sienten orgullosos de ser guatemaltecos.

 

Pero si nos detenemos y analizamos nuestra realidad, nos alarmamos, pues desgraciadamente muchas de estas características no se cumplen en la educación pública y a está es donde tienen acceso un porcentaje considerable de la población; varias de las políticas establecidas no se cumplen como debería de ser, dentro de estas está contemplado garantizar la permanencia de los individuos en todos los niveles, lamentablemente la tasa de deserción es muy alta, ya que muchos se ven obligados a trabajar desde pequeños para contribuir al sostenimiento del hogar.

 

Ahora cuestionémonos ¿Quienes deberían de ser los responsables de velar por el cumplimiento de dichas políticas? ¿Acaso nuestro sistema educativo está en manos del olvido y de la conveniencia económica? Desgraciadamente así es; por ello es conveniente que como generaciones de cambio promovamos el cambio, que exijamos con propuestas concretas que ayuden a solucionar a corto plazo los problemas que por décadas han sido heredados, es momento ideal para que nos sintamos más guatemaltecos que nunca y trabajemos por construir un mejor futuro para nuestras posteriores generaciones.

 

Colaboración: José Emmanuel Valladares Reyes.

La repartición del tamal apenas empieza en esta tierra de desnutridos y hambrientos. El cinismo de la frase viene a colación por la conformación de los comités que darán vida a los nuevos partidos políticos que desde ya se están preparando para la contienda electoral de “este bello y horrendo país”. Nos quedan dos años, pero hay que prepararse bien.

 

En las elecciones pasadas habían 28 partidos políticos inscritos; de esos, es posible que desaparezcan 4 por lo obscuro del financiamiento (PP, LIDER, FCN, ¿UNE?) ¿Desaparecer? sí, pero algunos de los personajes –que han hecho del ‘estado’ su modus vivendi y la van sangrando cada vez- es posible que salten como pulgas buscando otro lugar donde acomodarse nuevamente. Eso no hay que descuidarlo en el control de la conformación de los nuevos partidos políticos que empiezan a mover piezas.

 

¿Existen nuevos partidos? ¿Hay Nueva ideología? ¿Qué principios? ¿Es ya el momento de empezar a dar los primeros ‘tanes’, para andar en este suelo electoral tan desprestigiado y contaminado por “la vieja política”? El plan hormiga empieza en la conformación de los nuevos partidos que tienen en la mira su inscripción. Yo estoy contento porque veo mucha juventud en este nuevo escenario de la participación partidista, y eso porque se necesita de nueva inteligencia, servicio y liderazgo para enfrentar los problemas sociales que más nos aquejan y golpean.

 

En la cosmovisión maya se apunta a que estamos “cabal”, completos, cuando se hace la mirada equitativa; en este caso, hombre y mujer en el horizonte de la participación política.

 

Entre la vieja política y la nueva generación creo que no hay que ser románticos, por un lado se necesita de la experiencia y también de la creatividad para tenerle el amor a esta “nación plurinacional” y discutir mayor integración e inclusión en equidad para toda la ciudadanía guatemalteca. Y habrá que tener mucho cuidado en no mancharse y mezclarse rápido con la vieja política para bailar al son que ellos quieren (bueno, no el son, porque esos no celebran con el pueblo); ahí tenemos de ejemplo al dipukid aquel, -por lo menos la LEPP prohíbe ahora el transfuguismo- y la hija del don aquel – por cierto, silenciado a fuerza de medicamentos en su tan lograda escapatoria del juicio del siglo, pero no de la celestial-. Dos ejemplos de lo que no debería hacerse si de verdad se quiere servir al pueblo. Perdonen que use mucho este modismo de servirle al pueblo, porque al fin de cuentas es el pueblo el que le pagará su salario. Eso hay que tenerlo claro, porque no vaya a salir después con una cantaleta “qué difícil es gobernar un pueblo que no se deja gobernar”; para eso está ahí joven, dirá la abuela: para servir y gobernar con justicia. Sí, con justicia y liderazgo.

 

Me quito el sombrero entonces ante ese nuevo liderazgo, joven y comprometido que mira ese relevo con mayor criticidad: no permitirá la corrupción, no le robará al pueblo, denunciará la avaricia y nepotismo de los egoístas, que no harán falta en este nuevo espacio de participación política. Este nuevo liderazgo joven piensa ganarse el ‘pan con el sudor de su frente’ y bien ganado, para que todos tengamos oportunidades de cambio y desarrollo: trabajo, seguridad.

 

Los teóricos dicen que el poder empieza desde abajo; sin duda, esto empieza a conjugarse con las distintas especialidades que requiere el país (Ingenieros, médicos, maestros, entre otros) para ello, hay que prepararse con conciencia y responsabilidad. Inteligencia hay, oportunidades son los espacios que ahora construye la juventud. Me viene a la mente las palabras del maestro aquel que dijo: jóvenes prepárense bien porque más adelante se les pedirá que pongan su inteligencia al servicio del país…

 

De repente estamos ya en este nuevo escenario: los jóvenes y la política partidista ¿Qué mensaje, qué contenido, que compromiso? De repente me devuelven la esperanza de vernos como hermanos en este país…así que me pongo a leer despacio y a tiempo la Ley electoral y de Partidos Políticos (LEPP). ¿Le entramos?

Las mentiras no son nuevas en la política, de hecho llevan entre nosotros mucho más de lo que podamos imaginar. Basta con recordar el siglo pasado, en el que personajes como Joseph Goebbels hicieron de la mentira una política de estado

 

Por Armando Diéguez

 

Hoy es Donald Trump el emblema de la mentira, pero no está solo, de hecho lo acompañan en praxis muchísimos otros mandatarios, funcionarios, y autoridades religiosas. El tema de los políticos mentirosos no es exclusivo de un país. Entonces, ¿Por qué mienten los políticos?, pues porque sienten la necesidad de hacerlo. 

 

Los líderes de los grandes conglomerados países exhiben estilos de liderazgo muy similares. Son evasivos, juegan sus cartas de manera muy silenciosa, y no comparten información si pueden evitarlo. Usan grandes palabras para oscurecer sus verdaderas intenciones, y lo peor de todo es que no lo consideran como mentir. ¿Por qué es así?

 

En apariencia parece que cuanto más alto te ubicas, más político se vuelve el ambiente, y entre más político es, hay una mayor lucha de intereses. Como líder hay que maniobrar entre varios grupos de presión, individuos poderosos, y miembros de la sociedad, al tiempo que se debe ser capaz de sobrevivir a la tarea.

 

Si usted es veraz acerca de sus intenciones y las hace saber, está dando información a aquellos que quieren deshacerle, que quieren que pierda para que puedan ganar. Y esto, desde la época en que Maquiavelo escribió El Príncipe, no es un buen maniobrar en la esfera política.

 

Sería como un líder militar haciendo conocer sus planes de batalla al enemigo durante una guerra. Y no se engañe, al estar en la cima de una organización política, o de un país, se está en una auténtica guerra. Parece, lamentablemente, que cuanto más democrático sea un sistema, más mentiras están tentados nuestros líderes a decir.

 

En una democracia un líder tiene que hacer maniobras difíciles en un ambiente políticamente competitivo. A eso se ha reducido el sistema. Con el fin de obtener el poder, o de permanecer en él, el político necesita desorientar a los enemigos de la oposición y con frecuencia de su propio partido si quiere alcanzar sus objetivos.

 

Los políticos tienen una personalidad que les permite ser evasivos, vivir con mentiras, y mantener un rostro inmutable. No todas las personas pueden hacer eso. Es por eso que muchas personas no están dispuestas a servir en un papel político. Detestan el proceso que tendrán que seguir, un proceso que creo es un subproducto inevitable de lo que se ha convertido en nuestro sistema político.

 

Suena cínico referirse así a estos temas, pero detrás subyace una preocupación y una crítica real respecto a lo que nos depara el mañana. 

Anomalías en información del financiamiento en el proceso electoral 2015, aunado a escándalos de corrupción sepultaron al Partido Patriota (PP), y sobrepasar el techo presupuestario acabó con la agrupación Libertad Democrática Renovada (Líder).

 

El mes pasado se había conocido de la cancelación de la personería jurídica del PP, y esta semana se confirmó por medio de un comunicado del Tribunal Supremo Electoral (TSE) la anulación del partido que llevó a la Presidencia a Otto Pérez Molina y Roxana Baldetti, ambos en procesos ante la justicia por casos de corrupción.

 

Esta disposición del TSE, la cual aplica para las dos agrupaciones políticas, consiste en que por diez años no se puede utilizar el nombre, símbolo o emblema de la organización.

 

Historia de los partidos

 

El PP, según el sitio partidopatriota.com, se empezó a formar en el 2001, luego de la firma de los Acuerdos de Paz (1996), donde participó Pérez Molina, quien se retiró del servicio en el Ejército de Guatemala. El 13 de junio de 2002, luego de varios procesos, se oficializó la inscripción del partido. Uno de los máximos representantes en Quetzaltenango fue Armando Paniagua, quien buscó la Alcaldía Altense en el 2015, y luego de perder desapareció de la escena pública.

 

Participó en tres procesos electorales, el primero en el 2007, donde Pérez Molina perdió la contienda ante Álvaro Colom, de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE); en el 2011, en segunda vuelta, Pérez y Baldetti ganaron el proceso ante Manuel Baldizón, de Líder. En 2015 participaron buscando la Presidencia con Mario David García.

 

Pérez y Baldetti dimitieron del cargo tras investigaciones de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (Cicig), que los ligaban a casos de corrupción. En la actualidad, ambos guardan prisión.

 

El declive del Líder empezó en 2015, cuando, pese a ser favoritos para ganar las elecciones generales con Manuel Baldizón, perdieron luego de los escándalos de corrupción del binomio presidencial de ese entonces (Pérez y Baldetti), lo cual favoreció para que asumiera Jimmy Morales, del FCN, quien se había “vendido” bajo la idea “ni corrupto, ni ladrón”.

 

El PP nació en 2002 bajo una línea ideológica de derecha, mientras que el Líder, que vio luz en el 2010, en una línea difícil de definir, pues recibió algunas influencias de la UNE, pues varios de los dirigentes pasaron por las filas de ese partido.

 

Las bases legales de la cancelación del PP y Líder

 

El inciso K, del artículo 21 de la Ley Electoral y de Partidos Políticos establece lo siguiente: 

 

“El incumplimiento de las normas que regulan el financiamiento a las organizaciones políticas, conlleva la aplicación de las sanciones administrativas o penales que determine la ley, tanto para las organizaciones políticas, como para los secretarios nacionales, departamentales o municipales, personas que realicen aportes, quienes las reciban y los candidatos que se beneficien de ellas, incluida la cancelación de la personalidad jurídica de la organización respectiva por parte del Registro de Ciudadanos o el Tribunal Supremo Electoral. La declaratoria de cancelación de la personalidad jurídica de la organización de que se trate procederá de oficio y sin haber suspendido previamente a la organización”.