Enero 20, 2018

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Armando Diéguez

Armando Diéguez

Armando Diéguez, guatemalteco, periodista por elección, incondicionalmente apasionado por la ciencia, el cine, la literatura, el medio ambiente y la realidad global. Formado en Ciencia Política y en Lengua y Literatura. Con experiencia en redacción y análisis durante los últimos dos años. Colabora con el diario digital español MUNDIARIO donde coordina el área de Economía y funge como analista de economía y política.

El Caribe se enfrenta a un segundo huracán de gran magnitud en pocas semanas. La extrema vulnerabilidad de la región ante el desastre también refleja profundas desigualdades sociales.

 

El huracán María, la decimoquinta depresión tropical de esta temporada, ha llegado al Caribe con todo lo que tiene, apenas dos semanas después de que el huracán Irma también causara estragos en la región. Entre las islas del Caribe afectadas por las dos tormentas mortales se encuentran Puerto Rico, San Cristóbal, Tórtola y Barbuda. En esta región, los daños por desastres se amplifican con frecuencia por recuperaciones innecesariamente prolongadas e incompletas. En el 2004, el huracán Iván rodó por el Caribe con velocidades de viento de hasta ciento sesenta kilómetros por hora. 

 

La economía de la región tardó más de tres años en recuperarse. El superávit de $17 millones que tenía hasta poco antes Granada se convirtió en un déficit de 54 millones de dólares, gracias a la disminución de los ingresos y los gastos de rehabilitación y reconstrucción. Estos no son ejemplos aislados de mala suerte. De hecho, varios geógrafos que estudian la percepción del riesgo y la ecología política, reconocen que las causas están ubicadas en raíces mucho más profundas que el azar, y que son en su mayoría inducidas por el hombre, el cambio climático, la desigualdad y el subdesarrollo de las antiguas colonias, que aumentan la vulnerabilidad del Caribe a los desastres.

 

Cuando hay vulnerabilidad y pobreza

El riesgo de desastres es una función tanto de la exposición a riesgos físicos de un lugar, es decir, de cómo está directamente amenazada por un desastre,  y de su vulnerabilidad social, específicamente, cuán resistente se puede llegar a ser. En la mayoría de las islas del Caribe, la exposición al riesgo es casi la misma, pero la investigación muestra que la pobreza y la desigualdad social aumentan drásticamente la gravedad de los desastres.

 

Haití, donde ocho de cada 10 personas viven con menos de 4 dólares al día, ofrece un ejemplo de cómo el capitalismo, el género y la historia convergen en un daño compuesto para las tormentas y desastres naturales. Haití está entre los más pobres del hemisferio occidental en gran parte debido a su historia con el imperialismo. Después de que los haitianos derrotaron con éxito a los esclavistas europeos en 1804, las potencias globales ahogaron económicamente la isla. De 1915 a 1934, Estados Unidos la ocupó primero militarmente, y luego con una política de intervención que sigue teniendo efectos duraderos en su gobierno.

 

Condiciones de geografía y género

La desigualdad y el subdesarrollo son quizás menos acentuados en el resto del Caribe, pero por ejemplo en Antigua y Barbuda los problemas socioeconómicos están complicando la preparación y la respuesta ante los desastres. En toda la región, la gente gasta la mayor parte de sus ingresos en artículos esenciales diarios como alimentos, agua potable, refugio y medicamentos, y cuentan con muy poco o ningún tejado resistente a los huracanes, contraventanas, generadores solares o botiquines de primeros auxilios.

 

Las mujeres del Caribe también seguirán teniendo un riesgo particular después de que María haya pasado. En una región en la que los roles de género siguen siendo rígidos, las mujeres suelen encargarse del cuidado de los niños, la cosecha, la cocina, o la limpieza

 

Incluso en contextos posteriores a desastres, se espera que las mujeres lleven a cabo tareas domésticas. Así, cuando las fuentes de agua están contaminadas, las mujeres se exponen primero y desproporcionadamente a la enfermedad.

 

La política tampoco hace su parte

Muchos gobiernos contemporáneos de la región tampoco contribuyen para mejorar las condiciones de las comunidades marginadas. En Trinidad y Tobago, la desinversión en la educación pública ha dañado a los estudiantes universitarios de clase trabajadora, los jóvenes de comunidades de bajos ingresos y los adultos mayores que anteriormente eran elegibles para ayuda financiera.

 

Cuando las tormentas amenazan, tales políticas y prácticas intensifican los riesgos sociales y ecológicos del Caribe. Irma y María no son seguramente los últimos desastres extremos que afectarán a la región. Para sobrevivir y prosperar en esta peligrosa nueva normalidad, los países del Caribe harían bien en mirar al corazón de estas cuestiones, repensar el concepto de riesgo y comprometerse conscientemente con factores como la pobreza, el género y el cambio climático.

El 31 de agosto se cumplió el vigésimo aniversario de la impresionante y trágica muerte de la princesa Diana en París, Francia. Y las distintas teorías sobre el accidente siguen encendidas. A medida que la noticia circulaba rápidamente, las teorías sobre las causas del accidente dela princesa Diana también se extendieron, con algunos virando hacia la conspiración. ¿Los despiadados paparazzi, en persecución del coche, hicieron que el conductor entrara en pánico? ¿La asesinó la familia real para evitar un embarazoso matrimonio?

 

Veinte años después, estas teorías conspiratorias aún persisten. Algunos sugirieren que el MI6, el Servicio Secreto de Inteligencia Británico, causó el accidente al cegar al conductor de Diana con una luz estroboscópica. Se pensó que la familia real quería evitar que Diana se casara con su novio, Dodi Al Fayed, hijo de un prominente multimillonario egipcio.

 

Algunos también tienen sospechas acerca de la respuesta de emergencia al accidente. La llamada inicial notificando a los servicios de emergencia llegó a las 12:26 am. Y Diana llegó al Hospital Pitié-Salpêtrière de París (a 3.5 millas de distancia) a las 2:06 de la mañana, más de 90 minutos después. ¿Podría haber sido salvada? ¿Por qué la respuesta fue tan lenta?

 

La mayoría de estas teorías resultaron ser erróneas o engañosas. En 2008, después de una larga investigación, la Policía Metropolitana de Reino Unido informó que la muerte fue causa simple y sencillamente de un "trágico accidente", señalando que el conductor de Diana había estado borracho. Pero ni esto acabó con la intriga.

 

Los expertos aseguran que la creencia en las teorías de la conspiración surge más de un rechazo a aceptar el azar de la vida y la tragedia, que de la existencia de evidencia (o la falta de ella). De hecho, muchos se sienten atraídos por lo que el escritor científico Michael Shermer ha denominado "agenticidad", que es la tendencia a infundir patrones con significado y agenciamiento. Es la idea de que alguien, en algún lugar, desde Dios hasta los conspiradores humanos, juega un papel en todo lo que nos sucede.

 

Así que cuando interpretamos la tragedia a través de una lente de conspiración, ya sea la muerte de la princesa Diana o el asesinato de Kennedy, resulta extrañamente tranquilizador. Los detalles más pequeños de la lógica pueden ser arrastrados por nuestra compulsión de "conectar los puntos", creando un mundo en blanco y negro de villanos hipercompetentes que pueden lograr cualquier cosa. Nuestra cosmovisión es reafirmada de esta forma y todo se puede explicar.

 

Pensar simplemente en la muerte de la princesa Diana como un "trágico accidente" nos da menos control sobre su propio destino. No importa lo desordenados que puedan ser los detalles de una teoría de la conspiración, esos detalles calman nuestro propio sentido de valor y lugar en el mundo. Muy curioso...

 

La lealtad de los soldados venezolanos se está debilitando. La historia reciente muestra desde la primavera árabe, hasta los golpes latinoamericanos, que cuando los militares retiran el apoyo al líder la caída es inminente.

 

Por eso es que si el ejército venezolano retira el apoyo al presidente Nicolás Maduro, su fin puede estar cerca. Una gran clase media ha sido empujada a la pobreza en

 

Venezuela. La alimentación y la medicina son escasas, mientras que la malnutrición es generalizada. Las fuerzas de seguridad han golpeado violentamente a los manifestantes de la oposición y encarcelado a importantes figuras opositoras.

 

El que preside este autentico desastre es precisamente Maduro, quien fuera elegido por estrecho margen en marzo de 2013 tras la muerte de Hugo Chávez. En medio de la impresionante declinación de su popularidad tanto dentro como fuera de Venezuela, ¿qué harán los militares?

 

Una mirada breve a la investigación sobre las relaciones cívico-militares en América Latina y otras regiones señala que la lealtad de un ejército a un régimen puede vacilar cuando se enfrenta a protestas masivas. Si el ejército le da lealtad a un líder, ello tiene un precio. Pero si las fuerzas armadas retiran su apoyo permaneciendo en sus cuarteles y rechazando silenciar las protestas, los días del líder están contados.

 

La historia nos muestra que en América Latina, las antiguas repúblicas soviéticas, y el Medio Oriente,  cuando el número de manifestantes aumenta, la policía a menudo se retira porque no está equipada para contener manifestaciones masivas. Es en ese momento cuando las fuerzas armadas deciden quedarse en sus cuarteles en lugar de dirigirse a las calles para hacer cumplir el orden, y los líderes políticos caen rápidamente del poder.

 

Esto ocurrió por ejemplo en Argentina en diciembre de 2001 cuando el presidente Fernando de la Rúa presidió un colapso financiero de proporciones épicas. Los ciudadanos ya no podían retirar dinero de sus cuentas de cheques y de ahorro, lo que provocaba disturbios y saqueos generalizados. Cuando el presidente pidió a sus militares que intervinieran para restablecer el orden, estos se negaron. Inmediatamente después, De la Rúa se vio obligado a huir para salvar su vida en helicóptero desde la azotea del palacio presidencial.

 

Situaciones similares se desarrollaron durante los levantamientos revolucionarios en Georgia (2003) y Ucrania (2004), y más recientemente en Túnez (2010) y Egipto (2011), durante la Primavera Árabe. Después de que los militares en cada uno de esos países hicieron saber que no se silenciaría a los manifestantes, los presidentes se vieron obligados a dimitir. En la propia Venezuela en 2002, el presidente Hugo Chávez fue momentáneamente expulsado del poder después de haber ordenado a los militares que sometieran violentamente una manifestación masiva. Los soldados se negaron a obedecer, y en cambio, muchos participaron en el complot golpista para derrocarlo.

 

Los procesos políticos no son nunca exactos, y no pueden ser previstos de la misma manera que un experimento controlado, pero podría pensarse que la situación se acerca a un final similar. Los militares venezolanos tendrán que sopesar sus opciones, a la luz de dos posibilidades importantes.

 

Si los militares participaran en una represión violenta, tal situación los pondría en una posición vulnerable si el presidente termina cayendo por otros medios. Un nuevo gobierno probablemente llegará al poder, lanzará investigaciones sobre derechos humanos y juicios contra los perpetradores, poniendo en peligro la carrera de muchos oficiales.

 

En un escenario distinto, el gobierno de Maduro se sostiene, pero el ejército está dividido por el conflicto dentro de sus filas. Muchos oficiales de rango medio o inferior en Venezuela no solo están ideológicamente menos comprometidos, sino que tienen menos privilegios económicos.

 

 

Podrían simpatizar fácilmente con la difícil situación de millones de venezolanos ordinarios. Es de estas filas que han surgido los últimos grupos militares rebeldes. Si estos elementos rebeldes crecen, pueden llegar a los golpes con los leales, colocando en peligro la cohesión de los militares y poniendo en aprietos de cualquier manera la base que sostiene a Maduro. De cualquier manera e independientemente de lo que suceda, no hay mal que dure cien años.

La lealtad de los soldados venezolanos se está debilitando. La historia reciente muestra desde la primavera árabe, hasta los golpes latinoamericanos, que cuando los militares retiran el apoyo al líder la caída es inminente.

 

 

Por eso es que si el ejército venezolano retira el apoyo al presidente Nicolás Maduro, su fin puede estar cerca. Una gran clase media ha sido empujada a la pobreza en Venezuela. La alimentación y la medicina son escasas, mientras que la malnutrición es generalizada. Las fuerzas de seguridad han golpeado violentamente a los manifestantes de la oposición y encarcelado a importantes figuras opositoras.

 

 

El que preside este autentico desastre es precisamente Maduro, quien fuera elegido por estrecho margen en marzo de 2013 tras la muerte de Hugo Chávez. En medio de la impresionante declinación de su popularidad tanto dentro como fuera de Venezuela, ¿qué harán los militares?
 
Una mirada breve a la investigación sobre las relaciones cívico-militares en América Latina y otras regiones señala que la lealtad de un ejército a un régimen puede vacilar cuando se enfrenta a protestas masivas. Si el ejército le da lealtad a un líder, ello tiene un precio. Pero si las fuerzas armadas retiran su apoyo permaneciendo en sus cuarteles y rechazando silenciar las protestas, los días del líder están contados.
 
La historia nos muestra que en América Latina, las antiguas repúblicas soviéticas, y el Medio Oriente,  cuando el número de manifestantes aumenta, la policía a menudo se retira porque no está equipada para contener manifestaciones masivas. Es en ese momento cuando las fuerzas armadas deciden quedarse en sus cuarteles en lugar de dirigirse a las calles para hacer cumplir el orden, y los líderes políticos caen rápidamente del poder.
 
Esto ocurrió por ejemplo en Argentina en diciembre de 2001 cuando el presidente Fernando de la Rúa presidió un colapso financiero de proporciones épicas. Los ciudadanos ya no podían retirar dinero de sus cuentas de cheques y de ahorro, lo que provocaba disturbios y saqueos generalizados. Cuando el presidente pidió a sus militares que intervinieran para restablecer el orden, estos se negaron. Inmediatamente después, De la Rúa se vio obligado a huir para salvar su vida en helicóptero desde la azotea del palacio presidencial.
 
Situaciones similares se desarrollaron durante los levantamientos revolucionarios en Georgia (2003) y Ucrania (2004), y más recientemente en Túnez (2010) y Egipto (2011), durante la Primavera Árabe. Después de que los militares en cada uno de esos países hicieron saber que no se silenciaría a los manifestantes, los presidentes se vieron obligados a dimitir. En la propia Venezuela en 2002, el presidente Hugo Chávez fue momentáneamente expulsado del poder después de haber ordenado a los militares que sometieran violentamente una manifestación masiva. Los soldados se negaron a obedecer, y en cambio, muchos participaron en el complot golpista para derrocarlo.
 
Los procesos políticos no son nunca exactos, y no pueden ser previstos de la misma manera que un experimento controlado, pero podría pensarse que la situación se acerca a un final similar. Los militares venezolanos tendrán que sopesar sus opciones, a la luz de dos posibilidades importantes.
 
Si los militares participaran en una represión violenta, tal situación los pondría en una posición vulnerable si el presidente termina cayendo por otros medios. Un nuevo gobierno probablemente llegará al poder, lanzará investigaciones sobre derechos humanos y juicios contra los perpetradores, poniendo en peligro la carrera de muchos oficiales.
 
En un escenario distinto, el gobierno de Maduro se sostiene, pero el ejército está dividido por el conflicto dentro de sus filas. Muchos oficiales de rango medio o inferior en Venezuela no solo están ideológicamente menos comprometidos, sino que tienen menos privilegios económicos.
 
Podrían simpatizar fácilmente con la difícil situación de millones de venezolanos ordinarios. Es de estas filas que han surgido los últimos grupos militares rebeldes. Si estos elementos rebeldes crecen, pueden llegar a los golpes con los leales, colocando en peligro la cohesión de los militares y poniendo en aprietos de cualquier manera la base que sostiene a Maduro. De cualquier manera e independientemente de lo que suceda, no hay mal que dure cien años.

El presidente estadounidense Donald Trump y el líder norcoreano Kim Jong Un están jugando un peligroso juego que podría resultar en consecuencias de magnitud nuclear. Corea del Norte llamó la atención del mundo cuando lanzó con éxito un misil balístico intercontinental por primera vez el 4 de julio. En respuesta, las Naciones Unidas aprobaron nuevas sanciones económicas contra Corea del Norte, algo que provocó una reacción airada del régimen.

 

Trump amenazó por su parte, y el resto es historia. Ahora, y en respuesta, Corea del Norte emitió una amenaza de ataques con misiles sobre el territorio de Guam, que pertenece a los Estados Unidos. Con las tensiones en aumento, es importante ser realista acerca de cómo se puede salir de este atolladero.

 

China

China ha aumentado su comercio con Corea del Norte en los últimos años y ha hecho poco para evitar las ambiciones nucleares de Corea del Norte, además de respaldar la última ronda de sanciones de las Naciones Unidas. Una rápida mirada a los datos, por muy turbios que sean, muestra cuánto apalancamiento tiene China, si desea utilizarlo

 

En general, las exportaciones de un país a otro pueden explicarse principalmente por la distancia entre ellos y los tamaños de sus mercados, un patrón que se aplica a China y Corea del Norte. Geográficamente, comparten una larga frontera, lo que hace de China un socio natural, aunque no inevitable, para el comercio.

 

Como ejemplo, Corea del Norte también comparte una larga frontera con Corea del Sur, pero estos países casi no tienen comercio entre ellos. Además, Corea del Norte comparte una pequeña frontera con Rusia, con la que tiene poco comercio, aunque cada vez mayor. El gran mercado de China, la proximidad y, lo que es más importante, la voluntad de comerciar con Corea del Norte ha llevado a una situación en la que Corea del Norte se ha vuelto altamente dependiente del comercio con ese país.

 

Cerca de la mitad de las exportaciones e importaciones de Corea del Norte van directamente desde y hacia China, y la mayor parte del resto de su comercio es manejado indirectamente por intermediarios chinos. La dependencia de Corea del Norte de su vecino ha crecido de la mano del creciente dominio económico los chinos en Asia oriental, que ganó impulso hace 15 años cuando China se unió a la Organización Mundial del Comercio.

 

Desde entonces, tanto el producto interno bruto chino como su comercio anual con Corea del Norte han aumentado casi diez veces, a alrededor de 11 billones  de dólares, y 6.000 millones de dólares, respectivamente. Si China quisiera haría temblar a Corea del Norte ante la amenaza de perder el volumen de estos intercambios.

 

Sin embargo, los recientes acontecimientos, como el uso de firmas chinas para eludir las sanciones impuestas a Corea del Norte, y la renuencia de China a cortar el suministro de energía al país, han dado lugar a cierta incertidumbre sobre el grado de disponibilidad de China para frenar las ambiciones militares de Corea del Norte.

 

Rusia

China no es el único país con el que negocia Corea del Norte, aunque en la actualidad los países están pálidos en comparación. Entre los principales destinos de exportación figuran India (97,8 millones de dólares), Pakistán (43,1 millones de dólares) y Burkina Faso (32,8 millones de dólares).

 

En cuanto a las importaciones, India (108 millones de dólares), Rusia (78,3 millones de dólares) y Tailandia (73,8 millones de dólares), son los que actualmente venden más a Corea del Norte.

 

Rusia, en particular, pronto podría complicar los esfuerzos de Estados Unidos para aislar el régimen. Aunque todavía es pequeño, el comercio ruso con Corea del Norte aumentó un 73 por ciento en los dos primeros meses de 2017 en comparación con el mismo período del año anterior.

 

Pero mientras que China está legítimamente preocupada de que una crisis económica en Corea del Norte pueda llevar a una inundación de refugiados o a una guerra total, Rusia probablemente considera un compromiso con Corea del Norte en términos mucho más sencillos, como una forma adicional de obtener ventaja geopolítica con respecto a los Estados Unidos.

El mundo del fútbol espera que el jugador brasileño haga su debut con el Paris Saint Germain luego de haber roto el exquisito tridente del FC Barcelona. Los rumores habían circulado por meses respecto a que Neymar ya no era feliz jugando en Barcelona a la sombra de Lionel Messi. Cualesquiera que sean los motivos en el campo para el cambio de Neymar a París, la transferencia es quizá el asunto que más llama la atención. El París Saint-Germain fue comprado por Qatar Sports Investments (QSI) en 2011, con miras a establecer el club como una marca deportiva líder a nivel mundial.

 

Si bien se ha logrado el éxito nacional, la ausencia de logros internacionales ha obstaculizado el desarrollo comercial del club. En un nivel, la adquisición de Neymar podría ser interpretada como una apuesta de alto riesgo para cumplir con la visión de QSI. Sin embargo, durante las dos últimas temporadas, el récord de compras de jugadores de PSG ha aparecido en desacuerdo con esto.

 

El club sólo ha firmado dos jugadores de verdadera nota, uno, Julian Draxler, y dos, Angel Di María, ninguno de los cuales son del mismo calibre que Neymar, Messi o Cristiano Ronaldo. En este contexto, la lujosa compra de Neymar es una sorpresa. Pero podría deberse a un par de razones:

 

Por puros motivos políticos

 

Como tal, hay otra cuestión más importante, geopolítica, a considerar. Una interpretación alternativa de la firma de Neymar del PSG es que, sin darse cuenta, estaría a punto de convertirse en un producto que Qatar puede utilizar en medio del grave conflicto del país con sus vecinos cercanos.

 

En los últimos dos meses, Qatar ha estado envuelta en una disputa regional sin precedentes con Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Egipto y Bahrein, tras varias reclamaciones, entre ellas la de albergar a terroristas internacionales e interferir en los asuntos internos de sus vecinos.

 

La respuesta de Qatar a estos movimientos ha sido adoptar una posición asertiva, incluso alcista, que la ha visto acercarse más a Irán y Turquía, al mismo tiempo que sigue enfatizando su fortaleza económica. El país mantiene importantes reservas de divisas, busca aumentar su producción de gas para reducir su dependencia del petróleo (que se convertirá en el mayor productor mundial de gas natural licuado), y ha declarado sus credenciales como el país más rico del mundo per cápita.

 

Para que se hable de Qatar en términos positivos

 

El movimiento del PSG sobre Neymar, aunque beneficioso para el club francés, puede por lo tanto estar motivado por la declaración política que representa en el fondo, y por la influencia de poder blando que es probable que tenga. En un momento en el que Arabia Saudita quiere que el mundo esté hablando de Qatar en términos negativos, Doha se ha convertido en un foco para la mayor historia del año en el deporte favorito del mundo.

 

Puede parecer que Neymar se ha convertido así en un peón político regional. No sería raro, si tenemos en cuenta que este es un joven cuyos representantes entienden cómo sacar provecho de los caprichos del ambiente en el que operan los clubes de fútbol. Ya lo hizo con el Barça y con el Madrid a un tiempo. De hecho, aunque muchos lamentan que el deporte y la política se mezclen, la transferencia de Neymar demuestra que en el siglo XXI, el deporte es la política.

 

La estrella brasileña probablemente no se preocupa en absoluto por las afirmaciones de Arabia Saudita de que Qatar apoya a la Hermandad Musulmana, al-Qaeda y el Estado Islámico, y recibirá con la sonrisa puesta su gran salario al final de cada mes. Del mismo modo, el PSG y sus aficionados estarán encantados de que las posibilidades del club de ganar La Liga de Campeones están a punto de mejorar dramáticamente. Y así todos felices y contentos.

 

¿Por qué consideramos algunas ocupaciones "masculinas" y otras "femeninas"? Una nueva investigación arroja luz sobre cómo asignar empleos de esta forma nos afecta a todos, incluidos los hombres. 

 

La investigación y las historias de los medios abundan con ejemplos de cómo los estereotipos de género juegan en contra de mujeres que podrían ser líderes. Es menos probable que una mujer gerente sea tomada en serio por las personas que trabajan para ella. Cuando los hombres dirigen a los demás, a menudo se asume que son asertivos y competentes. Pero cuando las mujeres dirigen a los demás, a menudo no les gusta y se les llama abrasivas o mandonas.

 

Un nuevo estudio de la Universidad de California pone un giro en esta narrativa común. Y concluye que el sesgo de género no sólo actúa en contra de las mujeres, sino que también puede afectar a los hombres. ¿La razón? Hasta cierto punto muy lógica, es que no sólo se está estereotipando a hombres y mujeres, también se están estereotipando trabajos y profesiones.

 

Muchos empleos en la economía son estereotipados en función del género. La lucha contra los incendios es pensada como un trabajo específico para el hombre, mientras que la enfermería “es un trabajo de mujeres”. Estudios previos han demostrado que estos estereotipos, que conforman nuestras expectativas sobre si un hombre o una mujer es un mejor "ajuste" para un trabajo determinado, son poderosos porque pueden sesgar toda una serie de resultados de empleo.

 

Por ejemplo, influyen en las posibilidades de que un hombre o una mujer apliquen para el trabajo en cuestión, en que puedan ser contratados, en el pago, e incluso en las evaluaciones de rendimiento que determinan los ascensos.Cuando los estereotipos de género se apegan a un trabajo, esto sesga la autoridad que las personas atribuyen al hombre o a la mujer que pasa a trabajar en esa posición. De esta manera, los hombres experimentan prejuicios negativos al trabajar en posiciones que otros asocian con las mujeres.

 

Los resultados demuestran que, cuando los hombres se desempeñan en un trabajo gerencial que las personas asocian con un hombre y los estereotipos masculinos, son capaces de ejercer una cantidad sustancial de autoridad sobre los clientes. Pero cuando el mismo trabajo directivo está asociado con una mujer, los hombres que trabajan en esa posición son vistos como fuentes de autoridad significativamente menos legítimas.

 

En otras palabras, el estudio sugiere que estereotipar un trabajo como "trabajo de mujeres"  o como un “trabajo de hombres”, o el aplicar  sesgos sociales similares nos perjudican a todos. Idealmente, deberíamos trabajar en un mundo donde realizamos la labor que mejor se adapta a nuestras habilidades y donde un individuo en una posición de autoridad recibe el mismo respeto, independientemente del género.

 

Si todos podemos apoyar tanto a los hombres como a las mujeres que trabajan en roles atípicos de género, quizá y sólo quizá, podamos superar la base de estereotipos de género arbitrarios y pasados de moda.

Algunos estadounidenses y miembros del Congreso han pedido la destitución del presidente Donald Trump. Latinoamérica puede arrojar luz sobre un proceso complejo. 

 

Cada día son más las voces que de manera oficial, y no oficial, se suman al pedido de destitución del presidente de los Estados Unidos. Si Trump llegara a dejar su puesto vacante por la consumación de un procedimiento así el vicepresidente ocuparía su lugar, pero otras partes del gobierno seguirían sin cambios.

 

De ahí que la polarización partidista puede ser ampliada en el proceso. Muchos estadounidenses ya piensan que el gobierno está demasiado dividido a lo largo de líneas partidistas y que la corrupción ha alcanzado los niveles más altos de gobierno. Estas creencias reducen la confianza pública y la insatisfacción con el gobierno en general.

 

La crisis política actual en Estados Unidos comparte similitudes con los temas políticos de América Latina. Estamos viendo un partidismo radical, la insatisfacción pública, y un pobre desempeño del gobierno. Dado que sólo un presidente de los Estados Unidos ha dejado el cargo debido a actos ilícitos, los ejemplos de América Latina pueden dar alguna perspectiva.

 

Una impugnación inherentemente política que se haga más para castigar a los enemigos que para limpiar las instituciones sería un error. Eliminar a un presidente puede ayudar, pero una limpieza real requiere más esfuerzo. Tomemos como ejemplo el caso de Guatemala. Aunque no fue un impeachment como tal, para atajar la raíz de la corrupción en septiembre de 2015, el entonces el presidente guatemalteco Otto Pérez Molina fue obligado a dimitir ante las masivas protestas populares. Fue implicado en una investigación sobre la corrupción en las aduanas nacionales, para lo cual fue arrestado al día siguiente de su dimisión.

 

También había sido acusado de aceptar sobornos de una empresa española a cambio de otorgarle un lucrativo contrato a largo plazo con el gobierno de Guatemala. Una elección se llevó a cabo poco después de la renuncia de Pérez Molina, y  Jimmy Morales, un comediante de la televisión sin experiencia política, ganó la presidencia sobre una exprimera dama.

 

Después de su primer año en el cargo, que los opositores han ridiculizado como "ineficiente", Morales también se enfrenta a un escándalo de corrupción que involucra acusaciones de que su hijo y su hermano han tenido tratos fraudulentos con una agencia gubernamental. Hasta aquí el proceso y sus “cambios”, dejaron mucho que desear.

 

Vemos un fracaso similar en Brasil. La expresidenta Dilma Rousseff fue enjuiciada en 2016 en medio de una investigación anticorrupción. Ya había investigaciones pendientes de corrupción contra 37 de los 65 miembros de la comisión parlamentaria de acusación, pero ninguno de ellos fue retirado de su cargo. No es de extrañar que el enjuiciamiento de Rousseff pareciera a muchos inspirarse en el sexismo, más que en los esfuerzos de lucha contra la corrupción.

 

El reemplazante de Rousseff, el presidente Michel Temer, fue acusado de delitos relacionados con la corrupción en junio de 2017. Sin embargo, el partido político de Temer y sus aliados controlan la mayoría del Congreso y el presidente del Congreso es un aliado de Temer. Es improbable que se lleve a cabo un juicio político formal, y más improbable aún que se den cambios en el sistema político como tal.

 

Resumen: los problemas con la gobernanza rara vez se arreglan al ir tras un presidente impopular o corrupto si se permite que los problemas institucionales fundamentales continúen sin control. El trabajo duro de exigir transparencia de manera más general puede ayudar a llegar a la raíz del problema. El progreso en Guatemala ha sido impulsado por una comisión internacional de lucha contra la corrupción que ha ayudado a los funcionarios locales a iluminar las irregularidades oficiales en todos los niveles del gobierno.

 

En última instancia, el uso de canales legales para mejorar las instituciones políticas, en lugar de centrarse en un solo político malo, puede mejorar el estado de derecho.

Netflix es una compañía que continúa en ascenso gracias a su buena estrategia y a su excelente contenido, pero esta vez la han sacado del parque. Okja, comenzó a captar el interés general incluso antes de su estreno. La película permaneció en la prensa durante el Festival de Cine de Cannes tanto por su contenido peculiar como por ser el centro de debate sobre la renuencia de la empresa a ceder sus imágenes originales para un lanzamiento teatral tradicional en cines franceses.

 

Okja es un proyecto en colaboración surcoreana  y americano que cuenta la historia de Mija, una adolescente que va a una aventura llena de acción para salvar a su mascota Okja, un súper cerdo genéticamente modificado creado por la misteriosa Mirando Corporation, y que ha sido llevado a Nueva York después de "ganar" un concurso de diez años para encontrar al más grande y mejor cerdo de la especie.

 

Hay algo sobre Okja muy nostálgico, pero también muy alegórico y acuciante. La narrativa de tomar a Okja de su hogar y enviarla para ser procesada como carne común llega a ser infinitamente angustiante de atestiguar para el espectador sensible. La naturaleza hipócrita de los amantes de los animales que comen carne se presenta de manera frontal y central en este filme, y como alguien que se ajustaba mucho a esa descripción, no puedo decir que Okja vaya a ser un plato fácil de digerir cuando la veas.

 

La película es mucho más que una toma sombría sobre el mercado de la carne, y sin duda hace todo lo posible para afectar a los espectadores y tirar de sus corazones al extremo. No es hasta que estás llorando que recuerdas que lo haces por un animal de granja ficticio, de gran tamaño, y modificado genéticamente.

 

En medio de la auténtica tristeza de algunos de los puntos clave de la trama, hay algo realmente estupendo acerca de Okja en su conjunto. Ecléctico es sin duda la palabra clave aquí, con personajes excéntricos y una mezcla de culturas que dan una sensación distintamente "mundana" a los procedimientos. Lo que esencialmente es una narración de misión de rescate de dos horas de duración, está marcada por una gran cantidad de humor negro y a veces absurdo por parte de Lucy, la directora ejecutiva de Mirando, y Johnny Wilcox, el supuesto veterinario amante de los animales.

 

La naturaleza extravagante de estos personajes mantiene al público atento y matiza la película antes de llegar a ser demasiado grave, para descender a una exploración profundamente deprimente de la ética animal. La película es guiada por Ahn Seo-hyun como Mija, y la joven actriz surcoreana aporta un desempeño muy entrañable y bien realizado junto a un puñado de estrellas consolidadas en Hollywood.

 

Seo-hyun exuda el tipo de determinación sin parecer precoz, que la hace tu amiga hasta el final del filme. Las intenciones de Mija son puras y son interpretadas por Seo-hyun de una manera increíblemente real. Aunque todo el reparto es digno de mención sin duda.

 

En general, a pesar de un carácter particular, y una segunda mitad de la película que rezaga un tanto en comparación con la primera, Okja se siente como una buena bocanada de aire fresco. Es una historia que tocará tu corazón y trabajará para romperlo, pero no la deseches sólo como una manipulación emocional, es mucho más que eso. Es posible que no quieras comer una salchicha por el resto de tu vida, y seguramente cambiará tu perspectiva respecto a los animales y su integridad.

El clima de la Tierra cambia vertiginosamente, y eso lo sabemos por las miles de observaciones documentadas, numerosos artículos, y otros tantos textos de revistas. También podemos saberlo por el trabajo que realiza el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático de las Naciones Unidas. La causa principal del cambio que sufre la Tierra es la emisión de gases de efecto invernadero a través de la liberación de dióxido de carbono proveniente de la quema de carbón, petróleo, y gas natural.

 

Uno de los objetivos del Acuerdo internacional de París sobre el cambio climático es limitar el aumento de la temperatura media del aire en la superficie mundial a 2 grados Celsius, en comparación con los tiempos preindustriales. Hay un compromiso adicional para esforzarse por limitar el aumento a 1,5 ℃.

 

La Tierra ya ha alcanzado el umbral de 1 ℃. a pesar de evitarse millones de toneladas de emisiones de dióxido de carbono mediante el uso de energía renovable, el aumento de la eficiencia, y los esfuerzos de conservación. La tasa de aumento de dióxido de carbono en la atmósfera sigue siendo demasiado alta.

 

Los planes internacionales sobre cómo hacer frente al cambio climático son difíciles de cementar, y además requieren de décadas para funcionar. La mayoría de los climatólogos están francamente preocupados ante la lentitud que toma implementar las medidas adoptadas, y la necedad de algunas industrias, países, o gobernantes concretos en torno a aplicar esas medidas a tiempo.

 

Pero dejando de lado la política, Si dejamos de emitir gases de efecto invernadero ahora mismo, ¿Por qué la temperatura seguiría aumentando? Básicamente porque el dióxido de carbono que se acumula en la atmósfera aísla la superficie de la Tierra y es como una calle cuyo pavimento se calienta en exceso. Esta energía aumenta la temperatura media de la superficie terrestre, calienta los océanos y derrite el hielo polar. Como consecuencia, el nivel del mar aumenta y el clima cambia de la forma en la que ya todos, o casi todos, nos hemos percatado.

 

Aunque dejáramos de emitir hoy por completo, no sería el fin de la historia del calentamiento global y sus consecuencias. Ya que hay un retraso significativo en el aumento de la temperatura del aire a medida que la atmósfera almacena todo el calor que la Tierra ha acumulado. Después de unos cincuenta años más, los científicos sugieren que el clima se estabilizará a una temperatura más alta de lo que era normal para las generaciones anteriores.

 

Lo que sucederá si nos apresuramos es que si las emisiones de gases de efecto invernadero se eliminan con la suficiente rapidez dentro de unas décadas, podremos ser capaces de mantener un calentamiento “manejable”. Eso únicamente retrasará el cambio y nos permitirá adaptarnos mejor. Pero no nos llamemos a engaños, hemos herido irrevocablemente al mundo. Así que ahora en lugar de tratar de recuperar el pasado, tenemos que estar pensando en el mejor futuro posible para los que vivirán cuando ya no estemos aquí.

Buscar una paridad de género en el gabinete presidencial parece ser una tendencia en los últimos tiempos, pero ¿Es un progreso real?

 

El primer ministro canadienseJustin Trudeaulo hizo en 2015. Y el presidente francésEmmanuel Macronsiguió su estela en mayo pasado. Trudeau ha sido el favorito de las feministas en todas partes, y Macron claramente quiere seguir sus pasos. Ser un político feminista masculino está de moda.

 

Sin embargo, algunas investigaciones muestran que la representación numérica de las mujeres sólo porque sí, no es la mejor solución como se ha considerado desde hace mucho tiempo. Lo que es más importante para lograr una equidad significativa es que las mujeres controlen los recursos políticos clave. En el escalón más alto de la política, eso significa ocupar altos cargos del Gabinete con los mayores recursos financieros y de personal disponibles.

 

Aunque no todo es show, ya que en sistemas políticos como los de Francia y Canadá, sus Gabinetes representan el lugar en donde se toman las principales decisiones políticas. Tener un 50 por ciento de mujeres en un Gabinete parece señalar que las preocupaciones de las mujeres se están tomando en serio. Algo que puede suceder por ejemplo, pasando un presupuesto sensible al género o abordando el sesgo implícito en los códigos tributarios.

 

Desafortunadamente, en la mayoría de países las investigaciones han demostrado consistentemente que las mujeres son relegadas a posiciones de Gabinete de nivel inferior o estrictamente relacionadas con lo femenino, lo cual no está mal, pues las mujeres pueden ser aptas para ellas, pero no sólo conocen sobre salud, familias, desarrollo o deportes.

 

Esencialmente, esto significa que las mujeres pueden tener una voz en las reuniones del Gabinete, pero no pueden mover la aguja de la política en áreas importantes como asuntos exteriores, finanzas o empleo. Por desgracia, y a pesar de Trudeau o Macron, los hombres todavía ocupan la mayoría de las posiciones poderosas. Debido a que las mujeres ocupan puestos menos importantes, las ministras de Gabinete también tienen menos voz en el Parlamento, y etcétera, etcétera.

 

Si los países realmente quieren abordar las necesidades políticas de las mujeres, necesitan compartir el poder nombrando mujeres en los puestos más relevantes sin importar nada. Sólo cuando las mujeres controlen los recursos políticos habrá una posibilidad real de que las preocupaciones de las mujeres sean también incluidas en los altos niveles de la política.

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