Enero 18, 2018

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El estadio Santiago Bernabéu es quizás una de las basílicas más sagradas del planeta futbol. En su césped han jugado las más grandes leyendas de la historia del balompié.

 

El Real Madrid del 2005-2006 suponía un epitafio a la época de los galácticos, equipo repleto de estrellas, con un juego vibrante y mágico, pero que al igual que el Brasil del mundial de España 82, no ganó títulos.

 

El FC Barcelona siguiendo la escuela del jugador, entrenador y creador del “gen barça”, el holandés Johan Cruyff, contaba con un proyecto que buscaba el juego bonito, el espectáculo y ganar.

 

Aquel proyecto lo dirigió el técnico holandés Frank Rijkaard, ex jugador de futbol, que había ganado la Euro de naciones en el 88 con Holanda y es una de las leyendas del AC Milán de Arrigo Sacchi.

 

Además del técnico, el Barcelona contaba en su plantilla con Deco, jugador portugués ganador de la Copa de Europa con el Oporto de Mourinho en el 2004.

 

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Sin embargo el jugador que se convirtió en emblema de aquel equipo fue el brasileño Ronaldinho Gaucho. Mago extraordinario con el balón, ganador de la Copa del Mundo con Brasil en el 2002 y ganador de la Copa Confederaciones en el 2005.

 

Aquel clásico del Bernabéu, de la temporada 2005-2006, se jugó un 19 de noviembre de 2005. Sirvió para que se terminará de consagrar el brasileño en el mundo futbol, que gozaba en un mismo equipo de Ronaldinho y un niño llamado Lionel Messi.

 

La afición del Real Madrid ha sabido reconocer a los jugadores de calidad, los ha aplaudido en el Santiago Bernabéu cuando lo han merecido, en clásicos, en aquel momento, tan solo Diego Armando Maradona había sido aplaudido por el público de Chamartín.   

 

Aquella noche madrileña, Ronaldinho firmó una catedra de futbol. No existió rivalidad en la afición para reconocer el magistral partido y juego del eterno jugador sonriente. El “10” del Barcelona destrozó a la defensa blanca a placer.

 

El tercer gol del Barcelona, fue el segundo de Ronaldinho aquella noche, una magistral obra de arte, en donde dejó sentado a Sergio Ramos, para luego encarar a Iker Casillas, al que batió con una facilidad extraordinaria.

 

 

Aquel partido fue el inicio de un escaparate para el Barcelona, quienes en aquella temporada conquistarían la final de la Champions League en París ante el Arsenal de Inglaterra.

 

La Champions del equipo de Rijkaard fue la segunda para los azulgranas. El Real Madrid, además de perder aquel clásico, inició el proceso para la mágica remontada de Fabio Capello.

 

Ronaldinho Gaucho se convertiría en leyenda del futbol en aquel clásico del Bernabéu. El primero de los clásicos de esta temporada se jugará este sábado 23 de diciembre a las 6 de la mañana, hora guatemalteca.