Enero 17, 2018

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El estadio Santiago Bernabéu es quizás una de las basílicas más sagradas del planeta futbol. En su césped han jugado las más grandes leyendas de la historia del balompié.

 

El Real Madrid del 2005-2006 suponía un epitafio a la época de los galácticos, equipo repleto de estrellas, con un juego vibrante y mágico, pero que al igual que el Brasil del mundial de España 82, no ganó títulos.

 

El FC Barcelona siguiendo la escuela del jugador, entrenador y creador del “gen barça”, el holandés Johan Cruyff, contaba con un proyecto que buscaba el juego bonito, el espectáculo y ganar.

 

Aquel proyecto lo dirigió el técnico holandés Frank Rijkaard, ex jugador de futbol, que había ganado la Euro de naciones en el 88 con Holanda y es una de las leyendas del AC Milán de Arrigo Sacchi.

 

Además del técnico, el Barcelona contaba en su plantilla con Deco, jugador portugués ganador de la Copa de Europa con el Oporto de Mourinho en el 2004.

 

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Sin embargo el jugador que se convirtió en emblema de aquel equipo fue el brasileño Ronaldinho Gaucho. Mago extraordinario con el balón, ganador de la Copa del Mundo con Brasil en el 2002 y ganador de la Copa Confederaciones en el 2005.

 

Aquel clásico del Bernabéu, de la temporada 2005-2006, se jugó un 19 de noviembre de 2005. Sirvió para que se terminará de consagrar el brasileño en el mundo futbol, que gozaba en un mismo equipo de Ronaldinho y un niño llamado Lionel Messi.

 

La afición del Real Madrid ha sabido reconocer a los jugadores de calidad, los ha aplaudido en el Santiago Bernabéu cuando lo han merecido, en clásicos, en aquel momento, tan solo Diego Armando Maradona había sido aplaudido por el público de Chamartín.   

 

Aquella noche madrileña, Ronaldinho firmó una catedra de futbol. No existió rivalidad en la afición para reconocer el magistral partido y juego del eterno jugador sonriente. El “10” del Barcelona destrozó a la defensa blanca a placer.

 

El tercer gol del Barcelona, fue el segundo de Ronaldinho aquella noche, una magistral obra de arte, en donde dejó sentado a Sergio Ramos, para luego encarar a Iker Casillas, al que batió con una facilidad extraordinaria.

 

 

Aquel partido fue el inicio de un escaparate para el Barcelona, quienes en aquella temporada conquistarían la final de la Champions League en París ante el Arsenal de Inglaterra.

 

La Champions del equipo de Rijkaard fue la segunda para los azulgranas. El Real Madrid, además de perder aquel clásico, inició el proceso para la mágica remontada de Fabio Capello.

 

Ronaldinho Gaucho se convertiría en leyenda del futbol en aquel clásico del Bernabéu. El primero de los clásicos de esta temporada se jugará este sábado 23 de diciembre a las 6 de la mañana, hora guatemalteca. 

Si ha existido un equipo al que las generaciones actuales de aficionados al futbol hayan admirado, se hayan sorprendido e incluso disfrutado, fue el equipo de Barcelona dirigido por Josep Guardiola.

 

Hoy en día el futbol mundial lo domina el Real Madrid, sin embargo hay un momento qué sirvió de catarsis para qué el equipo de Chamartín abandonara su reciente época de fracasos y se recobrara su lugar en el mundo del futbol.

 

Después de la final de la Champions League celebrada en Glasgow en el 2002, qué coronó al Madrid como campeón de Europa por novena vez, con una obra de arte de Zidane; el equipo blanco no había gozado de momentos gloriosos y su único orgullo era la liga que le remontaron al Barcelona, cuando eran dirigidos por Fabio Capello.

 

El Barcelona en cambio, había ganado la final de la Champions League en el 2006, celebrada en París, ante el Arsenal de Inglaterra, convirtiendo al equipo catalán de Ronaldinho en leyenda.

 

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Xavi conduce el balón ante la marca de Raúl en 2009.

 

Sin embargo, debemos trasladarnos a mayo de 2009, específicamente al segundo día de aquel mes: el escenario de aquel clásico fue el Santiago Bernabéu. El Barcelona le sacaba de ventaja a mitad de temporada, doce puntos al Madrid. Sin embargo Juande Ramos, al dirigir al conjunto blanco, logró reducir la ventaja a cuatro puntos y llegar en buen ritmo al clásico. La liga de aquel año la decidía el clásico del Bernabéu.

 

El partido inició parejo, sin embargo un gol de Gonzalo Higuaín alimentó las falsas esperanzas de la afición merengue quienes soñaban con la liga. Aquel encuentro marcó el estreno de Lionel Messi como falso “9” y la consagración del sistema táctico de Guardiola: el 4-3-3.

 

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Pep Guardiola demostró su sapiencia futbolística durante su paso por el Barcelona. 

 

El Barcelona brindó una cátedra de futbol sobre el césped del Bernabéu. Marcando a balón parado, contragolpe y en la posesión del balón.

 

“Fue un orgasmo de futbol” diría después Jorge Valdano, leyenda del futbol argentino y figura del Real Madrid. El empate momentáneo a 1, fue obra de Henry, el 2-1 a favor de los catalanes fue obra de un cabezazo de Puyol. Messi marcó el 3-1 a pase magistral de Xavi. Todos los aficionados al futbol aún recuerdan la desesperación de Fernando Gago ante el accionar del conjunto azulgrana.

 

Sergio Ramos descontó para el Madrid, colocando el marcador 2-3. Este fue el detonante para la explosión del Barcelona que masacró al Real Madrid en su campo. Henry de nueva cuenta colocó el 2-4 y Messí hizo el quinto gol catalán.

 

 

El Barcelona de nueva cuenta había metido cinco goles en el Bernabéu. Sin embargo el central de los catalanes marcó el sexto y último gol. Convirtiendo aquel partido en una leyenda para el futbol y en la mayor humillación para el club más grande de la historia del balompié.

 

Aquel año el Barcelona ganaría el triplete, al ganar la liga, la Copa del Rey y la final de Roma de la Champions League ante el Manchester United de Cristiano Ronaldo. Iniciando una época dorada en su historia.

 

Para el Real Madrid fue el comienzo de una crisis y el regreso de Florentino Pérez a la presidencia del club. Fichando a Kaká, Cristiano Ronaldo y Karim Benzema para su nuevo proyecto. Pasaron 5 años de aquel mayo de 2009 para que el Madrid, en Lisboa regresara al Olimpo del futbol mundial.

 

Este sábado se juega el clásico del futbol español, por lo que seguiremos recordando los partidos más memorables entre estos dos titanes del futbol mundial. 

El equipo de la capital española escribió su nombre con letras de oro en historia del fútbol europeo. El sábado 3 de junio no se borrará jamás. 

 

Junio de 1960. La Copa de Europa ya había existido desde hace media década, pero sólo un nombre se había inscrito en su trofeo: el del Real Madrid.  Jugando con una formación poco ortodoxa de 3-2-5, el club español ya había barrido a todos los rivales que se atrevieron a pasar por su camino, ganando cinco finales consecutivas. El gran Ferenc Puskás, la estrella de los Magyars Mágicos de Hungría, complementaría al francés Raymond Kopa, y también al dos veces ganador del Balón de Oro, Alfredo Di Stéfano, para conformar un equipo de época. 

 

Si el Real Madrid ganaba el sábado pasado en Cardiff, se convertiría en el primer club en renovar la primera competición europea, el único equipo que lo haría en su formato actual. Zinedine Zidane, cuyo nombramiento fue recibido con escepticismo, habría llevado a los blancos a su primera liga y doblete de la Copa de Europa desde 1958.

 

Desde los días de Ferenc Puskás y Alfredo Di Stéfano no se habían conquistado dos copas de Europa de manera consecutiva. Y sin embargo, a pesar de un récord de 40 partidos invicto esta temporada, muchos todavía dudaron en llamar a este Madrid verdaderamente “grande”. 

 

Incluso una sección representativa del publico que sigue al propio club ha luchado contra sus sentimientos por amar a este equipo en varias ocasiones durante esta temporada. Así fuimos testigos de como se silbaba a Cristiano Ronaldo, el jugador más importante de la historia del club, o como bajaban voces de incertidumbre desde la grada cuando se anunciaba al entrenador, todo un emblema y pilar de la institución. 

 

“A mí no me gusta, ser criticado en mi estadio, no es normal. En Manchester nunca me sucedió, ya que la mentalidad es diferente”, se escuchó decir a Ronaldo. Pasó la final y la balanza se inclino al rey de Europa, el primero y el último. La historia recuerda a los ganadores, y todos los escrúpulos seguramente serán olvidados ahora que la copa descansa en el Bernabéu.

 

Pero, ¿Cuánta historia podrá seguir escribiendo este equipo?