Esta tradición que nació en el siglo XVI como preámbulo de las celebraciones navideñas aún permanece arraigada en los guatemaltecos, que esperan con ansias la llegada del 7 de diciembre para participar de ella y encender las hogueras a las 6 en punto de la tarde.
A decir del historiador guatemalteco, Fernando Urquizú, esta es una celebración mágico religiosa propia de nuestro país y su origen proviene de la preparación ancestral para el festejo de la Inmaculada Concepción, advocación mariana que en Guatemala es de gran culto y devoción.
“En Antigua Guatemala y en la capital estas fogatas eran conocidas como Las Luminarias de la Virgen y eran colocadas por el ayuntamiento de las ciudades desde el siglo XVI”, comentó Urquizú.
“La tradición de nuestros abuelos decía que el 7 de diciembre debíamos quemar todo lo viejo y lo que nos traía malos recuerdos, para poder recibir la bendición de la Virgen al día siguiente, que justamente es el día de la Inmaculada Concepción”, agregó.
Recomendaciones para evitar accidentes
- Hacer fogatas pequeñas a base de carbón, no usar basura.
- Alejar las fogatas de cables eléctricos
- No quemar neumáticos o material plástico
- Evitar que los niños salten en las fogatas
- No encender las fogatas con gasolina o cualquier material inflamable
- No acercar el fuego a las viviendas de madera o de lámina
- No llevar desechos de los basureros para quemarlos
- No colocar la fogata en medio de la calle
- No lanzar cohetillos a personas y los carros
- Supervisar a los niños, principalmente observar que no guarden los cohetillos en los bolsillos del pantalón o pantolonetas.
