Connect with us

Escribe tu consulta

QUETZALTENANGO
Diario de Los Altos

La Catorce

En dónde estamos a 100 días de gobierno

Después de escribir varias semanas sobre la necesidad de la negociación y la participación, y posteriormente abordar las reformas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos, hoy haré un alto a esas temáticas para hablar sobre qué ha hecho y qué ha dejado de hacer el presidente Arévalo al arribar a sus primeros 100 días en el poder, pero siempre con enfoque de participación.

Es notorio que el valladar más fuerte que afronta el mandatario es la falta de personas idóneas para consolidar el equipo que lo ayude a gobernar. Arévalo no sólo quiere gobernar, también quiere hacer cambios profundos, cambios ofrecidos en campaña, incluso cuando creyó que no ganaría las elecciones. Sin embargo, una vez apoderado del triunfo, volvió con más énfasis a hacer el mismo ofrecimiento.

Difícil gobernar si no hay equipo; difícil hacer equipo si las personas que él quiere no deben haber formado parte de gobiernos anteriores. No basta no estar “manchados”, simplemente no quiere a nadie de gobiernos pasados, tampoco quiere a aquellos que hayan sido candidatos a cualquier cargo público con otro partido político y, por supuesto, no quiere a nadie que sea proveedor del Estado ni a nadie que tenga vínculos o salpicaduras con actos de corrupción, narcotráfico o crimen organizado.

Valientes y honorables las personas que aceptaron participar en el gobierno de Arévalo. Probablemente la mayoría son parte del Movimiento Semilla, pero, aun así, en 100 días no hemos visto muchos avances, porque no se ha logrado concretar ese equipo. Como dije, con los requisitos exigidos, costará más esa conformación para apoyar la gestión del binomio presidencial.

Si construir un equipo para hacer campaña política es una tarea sumamente difícil, tanto o más debe ser conformar un equipo para gobernar. Indudablemente, es el primer gran reto de todo mandatario, especialmente porque este grupo debe de estar integrado por personas de confianza, capaces de darle vida al plan de trabajo que deberá ejecutarse en los próximos cuatro años.

No es que no haya gente que no quiera participar en formar parte del gobierno. Un ejemplo fue el proceso de elección de gobernadores departamentales. Fueron muchos, muchísimos los que presentaron sus hojas de vida para ser gobernadores y claro, aunque no todos, la mayor parte de ellos quiere estar en las estructuras de gobierno, quiere estar donde está el dinero, donde se toman decisiones, donde casi todos los que hemos conocido han cambiado su forma de vida y han pasado a formar parte de la nueva gente de plata de Guatemala.

Para gobernar se necesita gente de principios, de valores, con amor a la patria. Gente que no quiera enriquecerse a costillas de los impuestos, de la vida de los guatemaltecos que mueren por falta de medicamentos, de gente pobre que se empobrece más por falta de proyectos de desarrollo. Hay gente buena, hay gente que quiere a su prójimo y ojalá muy pronto se integre al gobierno para coadyuvar al trabajo del presidente Arévalo que en 100 días sigue sin despegar lo rápido que se esperaba.

NO SE VALE que no veamos la situación por la que pasa el presidente Arévalo, que, dicho sea de paso, tiene mucha responsabilidad, como la tiene su gente cercana por ser tan especiales en la búsqueda del equipo de gobierno que mantiene en freno el avance del país. También es culpa de la gente que cumple con los requisitos, pero que no quiere participar ante el temor del linchamiento político y social a través de las redes sociales o de la fiscalización severa que se están aplicando, incluyendo los diputados. Una ministra y un gobernador tuvieron que irse y seguramente no querrán volver a participar en nada, no por haberse ido, sino por la forma cómo se fueron.

YA ES HORA de tomar consciencia que ser funcionario público tiene un costo muy grande en materia de los ataques de la opinión pública, de la prensa, de los diputados o de las redes sociales. Ese costo incluso abarca a la familia que también sufre cuando uno forma parte del quehacer del Estado. Pero eso no significa no participar, no podemos pedir que las cosas sean diferentes si permitimos que se mantenga la misma gente.  Eso precisamente es lo que le está pasando al binomio presidencial que no ha logrado realizar los cambios necesarios. Continúan personas allegadas a Miguel Martínez y Alejandro Giammattei y otros socios que están haciendo gobierno, están en los cuadros medios en donde se maneja la plata, en donde se contrata al personal, en donde se toman decisiones, o en donde se esconden pruebas que servirían para desestructurar la corrupción. ¡No sean indiferentes, participen aquellos con idoneidad y ayudemos a este Gobierno!

Advertisement