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TOPSHOT - Displaced Palestinians travel on a cart in Rafah, southern Gaza Strip, on May 7, 2024, amid the ongoing conflict between Israel and the Palestinian Hamas movement. (Photo by AFP)

Mundo

Israel cierra el cruce de Rafah

Gaza ha entrado en “los días más negros de una pesadilla de siete meses”, sostienen funcionarios de Naciones Unidas, al advertir que la ayuda vital ha quedado “sofocada” después de que fuerzas y tanques israelíes tomaron control del principal punto de cruce de la ayuda, en Rafah.

Civiles en la ciudad fronteriza, que alberga a más de 1.4 millones de personas, en su mayoría de familias desplazadas, equipararon el bombardeo con “fuego del infierno”, en el que “los misiles caen como lluvia”, mientras ellas se apresuran a evacuar, siguiendo órdenes de los militares israelíes.

Pese a los ruegos de sus aliados más cercanos para detenerse, Israel llevó sus tanques hacia el este de Rafah y capturó el cruce fronterizo la mañana de este martes, en lo que llamó una operación “limitada”, dirigida a acabar con combatientes y desmantelar infraestructura utilizada por militantes de Hamas. El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu dijo que es “un paso importante” hacia el desmantelamiento de Hamas.

La irrupción ocurrió horas después de que Hamas anunció que había aceptado una propuesta de cese del fuego y liberación de rehenes mediada por Egipto y Catar. Netanyahu afirmó que la propuesta quedaba corta respecto de las demandas “esenciales” de Israel. Las negociaciones para una tregua continúan en El Cairo –Israel afirmó que había enviado funcionarios a la capital egipcia–, pero al filo de la navaja.

En Gaza, la ONU advirtió que un ataque a gran escala en la zona y la continuación del cierre de los cruces de Rafah y Kerem Shalom tendría un impacto “catastrófico” sobre cientos de miles de personas, que en su mayoría viven allí en tiendas de campaña.

La agencia de la ONU para los refugiados palestinos, UNRWA, advirtió que le queda menos del combustible para un día, el cual se requiere para los camiones, los hospitales que quedan, así como para las bombas de agua y drenaje. Jens Laerke, vocero de la oficina humanitaria de la ONU, señaló que los cierres son la manera más efectiva de poner “en la tumba” la respuesta de ayuda.

Rafah y Kerem Shalom son arterias principales de la operación humanitaria, no sólo para Rafah, sino para toda la franja de Gaza, y han quedado sofocadas por completo. Es catastrófico”, declaró. “Quedan muy pocas reservas en Gaza. Las cantidades de ayuda que ingresaban eran de por sí sumamente inadecuadas. La ayuda llega y se distribuye de inmediato”.

Comentó que el principio de la incursión terrestre en Rafah fue devastador para los civiles, que no tienen adónde ir, ya que la mayor parte de la franja “es un paisaje lunar por los cráteres de las bombas” y está tapizada de metralla sin explotar.

Esta es una de las peores mañanas de esta pesadilla de siete meses. El lunes vimos imágenes de personas que celebraban y bailaban en las calles. Hubo un rayo de esperanza de que al fin tendríamos un cese del fuego, pero, apenas unas horas después, ya no. Es algo que desgarra el alma; son días muy negros”.

Civiles en Rafah declararon que experimentaron “la noche más difícil” de bombardeos desde el principio de la guerra, hace meses. “Fue como el fuego del infierno. Vi que los misiles caían como lluvia. Los cohetes hacían un ruido terrible. Aún se les ve tirados en las calles. Hubo continuo fuego de artillería y ataques aéreos”, refirió Abu Yahya Zoroub, de 37 años, quien estaba cerca del cruce cuando irrumpieron las fuerzas israelíes. Relató que la gente pedía auxilio, pero era casi imposible que las ambulancias y los rescatistas llegaran a las zonas afectadas.

Entre tanto, los precios de los alimentos se han más que duplicado, y las familias se apresuraban a evacuar, unas a pie, unas en carros tirados por burros y algunas en camiones de redilas. “Habrá hambruna aquí”, añadió Zoroub.

Israel ha lanzado el bombardeo más feroz de su historia e impuesto un paralizante bloqueo en represalia por el sangriento ataque de Hamas en el sur de su territorio, el 7 de octubre. Unas mil 200 personas fueron asesinadas en el ataque de Hamas, en tanto otras 250 fueron tomadas en rehenes, entre ellas niños pequeños.

El ministerio palestino de salud afirma que el bombardeo israelí ha matado a casi 35 mil personas, en su mayoría mujeres y niños. La ONU señala que las restricciones a la ayuda han creado una “hambruna artificial”, en la que la mitad de la población de 2.3 millones de la franja se encuentra en niveles catastróficos de hambre. Se prevé que esto empeorará si Israel intensifica su ofensiva terrestre en Rafah, que según Netanyahu es el último bastión de los militantes de Hamas y una parte esencial de su batalla por la “victoria”.

El ejército israelí informó que la noche del lunes sus tropas de tierra “iniciaron una precisa operación de contraterrorismo”, basada en inteligencia que indica que Hamas utilizaba Rafah para “propósitos terroristas”.

El secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, llamó a Israel y Hamas a no escatimar esfuerzos por lograr un acuerdo de tregua, y advirtió a Israel que un ataque en gran escala a Rafah “sería un error estratégico, una calamidad política y una pesadilla humanitaria.

Sería trágico si estas semanas de intensa actividad diplomática por la paz en Gaza no produjesen un cese del fuego ni una liberación de rehenes, y en cambio hubiera una devastadora ofensiva en Rafah”, expresó.
Este martes, la Autoridad Palestina llamó a Estados Unidos a “intervenir de inmediato” para evitar que Israel invada Rafah, informó la agencia oficial palestina Wafa.

En El Cairo continúan las pláticas para un acuerdo de cese del fuego e intercambio de rehenes, que en su primera fase podría producir la liberación de al menos 33 cautivos israelíes a cambio de la de cientos de prisioneros palestinos.

Fuentes cercanas a las negociaciones declararon que tienen un “cauteloso optimismo” de que se llegue a un acuerdo, puesto que la propuesta actual, a la que Hamas accedió el lunes, se basa en una propuesta previa redactada por Israel a finales de abril.

Algunos de los puntos que estaban atorados, entre ellos el uso de la expresión “cese del fuego” en el documento, han quedado resueltos. Sin embargo, otros aún son objeto de disputa en la capital egipcia, como la duración de la primera fase y el hecho de que las mujeres militares serían liberadas demasiado tarde en el proceso.

El aliado más cercano de Israel, Estados Unidos, aumenta la presión. Se tiene entendido que el presidente Joe Biden tuvo una llamada enérgica con Netanyahu, en la que dejó en claro que la ofensiva en Rafah debía terminar y que se tiene que firmar un acuerdo sobre los rehenes.

Un vocero del Departamento de Estado señaló este martes, en un mensaje de correo electrónico: “Seguimos creyendo que un acuerdo sobre rehenes es de interés para Israel y para el pueblo palestino; lograría un cese inmediato del fuego y permitiría incrementar la asistencia humanitaria en Gaza”.

Entre tanto, los cruces de Rafah y Kerem Shalom permanecen cerrados, lo cual paraliza la respuesta humanitaria. Tamara al-Rifae, vocera de la UNRWA, señaló que la principal preocupación de la agencia es el combustible para el reparto de ayuda, para los hospitales y para la provisión de agua.

Hasta ayer, teníamos combustible para un día de operaciones. Dada la escasez, y la mínima ayuda que ha ingresado, no tenemos reservas de suministros de emergencia que se puedan emplear en una contingencia”, dijo, y añadió: “Hablamos de que la ayuda hacia Gaza ha quedado estrangulada”.

Un vocero de la Organización Mundial de la Salud señaló que el cruce de Rafah también está cerrado para la evacuación de pacientes enfermos y lesionados. Funcionarios palestinos de salud indicaron este martes que 140 personas heridas o enfermas debían haber sido llevadas a Egipto este miércoles, pero se les ha prohibido el paso.

Mahmoud Gaith, de 50 años, quien anoche huyó del este de Rafah, comentó que hubo “intensos cinturones de fuego” –múltiples bombas dejadas caer al mismo tiempo–, así como cientos de ataques de artillería y aéreos.

Anoche fue una de las noches más difíciles que hemos tenido desde el 7 de octubre. No le dieron a la gente oportunidad de evacuar”, refirió mientras se trasladaba al noroeste. “Ahora no sé adónde irá mi familia. No queda un lugar seguro al cual trasladarse. Todas las zonas son vulnerables al peligro; los lugares seguros no cuentan con lo necesario para vivir, y si lo tienen, están llenos de desplazados”.

Hay también creciente preocupación entre las familias de los 130 rehenes que se cree permanecen en la franja sitiada. La noche del lunes, familiares de los cautivos se reunieron afuera del cuartel militar israelí en Tel Aviv para exigir un cese del fuego y el retorno inmediato de sus seres queridos. “Es momento de ejercer su influencia sobre el gobierno israelí y otras partes involucradas para asegurar que se logre el acuerdo que finalmente traiga a casa a nuestros seres queridos”, expresaron en un comunicado.

Gil Dickmann, cuyo primo Carmel, de 39 años, está entre las docenas de rehenes retenidos en Gaza, declaró que las familias están enviando un claro mensaje al gabinete de guerra israelí. “La bola está en su cancha. Firmen el acuerdo y tráiganlos a casa ya”, manifestó.

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